La “revolución femenina”

24 Sep

Dedicado a C.

Hay un hecho que pocos abordan: la revolución femenina ha benificiado más a los hombres que a las mujeres. Mientras que, con el paso de los años, las mujeres tenemos más responsabilidades que algunas décadas atrás (ser esposa, madre, cocinera, tener un buen trabajo, limpiar, ser size 4 al 6, tener siempre el pelo y las uñas inmaculadas, usar tacos 3/4 partes del tiempo, hostes, cocineras, choferas, con buena educación, médicas, decoradoras de interiores, diosas en la cama… bueno, una chica Cosmo, ¿o no?), los hombres tienen menos… Mucho menos.

¿A quién no le ha pasado esto?

1. M: —Hola, ¿cómo estás?

H: —Bien, na, aquí. ¿Nos vamos?

M: —Bueno, ¿y qué quieres hacer?

H: —Na, lo que tú quieras.

M: —Pero dame una idea… Podemos hacer algo que los dos querramos.

H: —No sé. Lo que tú quieras.

2. M: —¿Y dónde nos vamos a encontrar?

H: —No sé. Donde tú quieras.

M: —Ok. ¿Y a qué hora?

H: —A la que tú quieras.

3. H: —Vamos al cine.

M: —Dale. ¿A qué hora?

H: —Puede ser como a las 8.

M: —Ok.

H: —Ok. Eh… Pero tú sabes que no tengo carro, así que…

4. M: —Mira, ya que ambos tenemos el fin de semana libre, podemos hacer algo.

H: —Jum. Suena bien.

M: —Pues no sé. Pensé que podíamos separar un cuarto en un hotel.

H: —Dale. Me avisas.

5. M: —Hola.

H: —Hola.

M: —¿Cómo estás?

H: —Bien, ¿y tú?

M: Bien. Pero tú como que no quieres hablar conmigo…

H: —Sí quiero, pero estoy esperando a que pongas un tema de conversación, porque no sé de qué hablar.

6. H: —Llegaste tarde.

M: —Sí, disculpa, es que de camino me encontré con un accidente de tráfico.

H: —Jum. Ay, sigue guiando tú, que estoy cansao.

7. H: —Te tengo una sorpresa.

M: —Ah,, yo también. Digo, no es una sorpresa porque ya te había dicho que te había comprado un libro. Aquí está.

H: —Gracias.

M: —¿Y la tuya?

H: —Pues fíjate, creo que se me quedó.

8. M: —Feliz Día de San Valentín. Se escribí esta tarjetita.

H: —Ay, gracias. Qué linda. Pues yo… Toma, una bolsa de M&M.

9. M: —Pues déjame bajar a pagar el parking. El parking caro, porque mira que en Condado estacionarse es…

H: —Sí, tienes razón.

M: —Eh… Pues sí, y la gasolina que está bieeen cara. Y tú que vives a media hora y, como no tienes carro, hay que irte a buscar…

H: —Sí, bendito. Bueno, te espero arriba en lo que pagas, que estoy cansao y me voy a sentar en el carro.

Si no te ha pasado ninguna de las situaciones antes recreadas, you are a very lucky person.

A mí no me molesta tomar las riendas, tener inciativa, sugerir, etc. Pero cansa. En algún momento uno quiere ser también la que baje fresquecita de la casa directo al asiento del pasajero, preocupándose sólo por cuán apretados estén los zapatos, sin estar pendiente a generar planes, temas de conversación, la dirección de la noche…

Esta cepa de hombres pueden describirse con la V: no de vanguardia, sino de vagonetas.

Y la chofera hizo su última parada.

Luz,

P.

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